Hay un rumor en el instituto. Cuentan que en el año 2000, cuando se inauguró dicho centro, pasó algo muy extraño, que ha permanecido en él. Esta historia, fue contada por dos alumnas llamadas Paula y Elena de 1ºque, de un día para otro, se encerraron en sí mismas y desde entonces lo último que contaron fue lo que había ocurrido en aquella noche que nunca olvidarían. Esta historia sucedió así…
Era última hora, y la clase de tecnología había finalizado. Cuando estábamos en las taquillas, vinieron dos chicos de 2º llamados Oscar y David y nos propusieron quedarnos una noche en el instituto ya que habíamos perdido una apuesta desde hace tiempo. Nosotras lo aceptamos y quedamos a las nueve delante del centro. Salimos de casa sin que nos vieran. Y allí estaban los dos chicos esperándonos. Saltamos la valla y con un alambre abrimos la puerta, y vimos una luz cegadora a lo lejos, el resto estaba oscuro.
Nos dirigimos hacia la luz, pero esta desapareció. Entonces nos sentamos en el pasillo y ellos decidieron jugar a la… Ouija. El tablero era muy antiguo, algunas letras se veían borrosas, y la estrella de cinco puntas estaba impecable.
Sacaron un vaso de la mochila, y lo colocaron sobre el tablero. Todos pusimos un dedo encima. Nosotras estábamos asustadas, pero Oscar y David no lo estaban o eso parecía. El juego comenzó y Oscar hizo una pregunta la cual era… que cuándo iba a morir. El vaso comenzó a moverse: h…o…y… Ellos dos se empezaron a reír, nostras estábamos calladas. Se hizo otra pregunta, también de Oscar, y esta era: ¿a qué hora? El vaso se movió ligeramente hacia las letras: d…o…c…e. Oscar no le dio mucha importancia, se levantó y propuso un paseo por el instituto. Nosotras nos negamos y nos quedamos en una es quina, ellos avanzaron. Era muy tarde, casi las doce. Al rato escuchamos un chillido, el reloj tocaba las doce. El chillido procedía del baño de los chicos, bajamos corriendo y nos encontramos a David. Juntos nos dirigimos hacia allí. Vimos el lavabo lleno de sangre, y a un lado yacía el cuerpo inerte de Oscar. Los tres nos miramos y huimos del baño. Nos dirigimos hacia las escaleras y nos encontramos con una figura blanca. Nos escondimos y vimos cual era su dirección.
Se dirigía al aula 31……El aula de arte, lo seguimos. Dentro había muchas esculturas y, como era de noche, daba un poco de miedo. Entramos sin que se diera cuenta, pero David hizo un ruido y el espíritu desapareció. En unos segundos nos quedamos en blanco, pero de repente, cayeron todas las esculturas al suelo y la puerta se cerró. Pasaron las horas, no podíamos salir. A las tres de la madrugada nos decidimos a saltar por la ventana, pero era un tercer piso, y era muy peligroso. David estaba tan desesperado por todo lo que había pasado, que no pensaba con claridad, y se tiró por la ventana. Nosotras nos asomamos con rapidez y… allí estaba él, tirado en el frío suelo de la calle con mucha sangre a su alrededor. No nos arriesgamos, esperamos hasta el amanecer y vinieron a buscarnos. Al día siguiente fuimos al entierro de aquellos dos chicos. Terminó la misa y nos quedamos solas, contemplábamos las dos tumbas con lágrimas en los ojos, pero de repente vimos un papel en el suelo, en este ponía:
Ya no nos gustan las apuestas…
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